Llevo viendo y escuchando los vídeos de la Federación Galáctica todos los días desde enero. A menudo siento que el mensaje va dirigido a mí, ya que los vídeos suelen hablar de cosas en las que estoy pensando en este momento o sobre las que he escrito recientemente. Cuando vi el video-mensaje del Arcángel Miguel ‘Transmisión para la Humanidad’ pensé en mi propia vida y en la ralentización física que ha limitado mi vida durante 44 años. Escribí en septiembre de 2012 que «mi discapacidad física era un disfraz perfecto para mí en esta obra que estamos viviendo».
Mi discapacidad física no ha sido para mí más que una ralentización que me ha ayudado a ceñirme a lo básico. Mi impedimento para hablar me ha impedido, en gran medida, descargar mis sentimientos de malestar en quienes me rodean. Recuerdo haber leído a principios de los años 80 la observación de un médico estadounidense de que aproximadamente el 80% de las enfermedades humanas son psicosomáticas. La esencia de esta observación es que algunas personas tienen una capacidad fenomenal para crear una enfermedad física que les ayude a resolver sus problemas mentales y lograr el equilibrio. En otras palabras, las personas crean cada vez más formas de enfermedad para mantener su equilibrio mental y físico y su vitalidad.
Sin embargo, si entendemos que la Tierra y todo el universo es un solo organismo que busca conscientemente el equilibrio de su energía, el hombre no puede considerarse un individuo separado, que manda en el funcionamiento de todo. Sólo podemos adivinar hasta qué punto el equilibrio humano está influenciado por las energías cósmicas invisibles.
Sea como fuere, las máscaras y los disfraces de roles creados en la conciencia 3D ya no nos sirven. Las fuerzas que oprimen a la humanidad han sido eliminadas en la Tierra al mínimo. Todas las formas de coerción y presión están condenadas y la gente puede centrarse en la verdad revelada por su corazón intuitivo. Desde este punto de partida, la creación de una cooperación constructiva a todos los niveles es incomparablemente más fructífera.
Mi disfraz de rol tampoco me sirve ya. No sé qué tipo de contratos del alma tengo detrás, pero quiero liberarme de todos ellos. Quiero crear un futuro utilizando todos mis talentos y dones. Necesito estar libre de todos los apegos que no sirven a mis objetivos más elevados. Esto es necesario y lo deseo con todo mi corazón.
Actualización 27 de mayo de 2026
Cuando hablo de energías o fuerzas cósmicas, no me refiero a nada externo que actúe sobre mí. Para mí, “energía cósmica” es simplemente otra palabra para el campo unificado: la misma inteligencia viva que forma mi cuerpo, se mueve en la naturaleza y mantiene el equilibrio en toda la vida. Es la misma coherencia que sentimos en un bosque, en la luz del sol o en la presencia silenciosa de la Tierra.
Del mismo modo, la Federación Galáctica no es para mí solo una entidad formada por civilizaciones extraterrestres. La entiendo como una expresión de la misma inteligencia del campo unificado que sostiene la vida en la Tierra, pero operando a nivel galáctico para proteger y apoyar la vida en su conjunto. No está separada de nosotros; es otra escala del mismo campo vivo.
Mis reflexiones sobre máscaras, roles y contratos del alma no tratan de autoridades externas ni jerarquías cósmicas, sino de liberar patrones internos, expectativas e identidades que ya no apoyan mi expresión más elevada. Este es un proceso interior de claridad, no uno externo.
